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Flujo Vaginal

Dr. Alejandro M. Salvó para Ginecosalud

 

Denominamos flujo vaginal a toda aquella descarga genital de origen infeccioso, caracterizada por color inhabitual, amarillo verdoso o lechoso de consistencia fluida o pastosa y de olor desagradable. Deberá diferenciarse de la mucosidad transparente y viscosa, a modo de clara de huevo, que ocurre en la mitad de un ciclo menstrual normal. Muchas mujeres padecen de esta mucosidad en forma muy abundante y molesta sin presentar infección.

Las causas mas frecuentes de flujo son debidas a tres tipos de agentes:
Bacterias
Parásitos
Hongos

 

Flujo por Bacterias

El flujo bacteriano esta producido por una o más bacterias asociadas que comparten la misma sensibilidad al tratamiento, es decir, se tratan todas de la misma manera. De esta forma se dice que este grupo de bacterias forman un complejo infeccioso denominado GAMM. Esta sigla corresponde a las iniciales de las distintas especies bacterianas que lo conforman.  Gardnerella-Anaerobios-Mobiluncus-Micoplasmas y fue propuesto por la Dra. Alicia Farinati, de Argentina, en 1985.

La característica del flujo producido por el complejo GAMM, o alguna de las bacterias involucradas, es el olor desagradable y penetrante parecido al pescado, que persiste después de la higiene, se percibe a través de la ropa y aumenta durante las relaciones sexuales y la menstruación. Su color es amarillento y de consistencia fluida, no se asocia con signos inflamatorios y raramente presenta ardor o picazón en la región vulvar. Puede asociarse con otras afecciones.

Es una infección totalmente benigna y sólo causa las molestias referidas. Como toda infección de transmisión sexual puede ir acompañada por otra de igual o mayor gravedad, de ahí la necesidad de consultar siempre a un ginecólogo ante un síntoma de sospecha.

No debe mantenerse relaciones con personas infectadas ni mantenerlas si uno se sabe infectado.

El diagnóstico se puede hacer en el consultorio del ginecólogo con una simple prueba química o bien por el estudio del flujo mirado al microscopio por un médico entrenado. Es útil el cultivo del flujo. 

El tratamiento es muy simple, se usan dosis únicas de Metronidazol o similares en comprimidos, asociados o no al tratamiento local con óvulos del mismo antibiótico o Clindamicina. La dosis de Metronidazol es de sólo 2 (dos) gramos ingeridos en una sola toma y por única vez, no es necesario repetir la dosis. Se aconseja no ingerir alcohol en las 24 hs seguidas a la ingesta del medicamento por riesgo al efecto Antabuse. El alcohol y ciertos medicamentos como el Metronidazol administrados conjuntamente hacen que la concentración del alcohol en sangre, aumente desproporcionadamente y provoque efectos indeseables como náuseas, vómitos y sudoración. Es  fundamental el tratamiento de la pareja ya que se trata de una infección de transmisión sexual.

El uso del preservativo antes de iniciada la relación sexual impide la transmisión de esta infección. 

Flujo por Parásitos

El parásito que causa flujo se llama Trichomona Vaginalis. Su presencia es siempre patológica y es muy transmisible sexualmente. Dado su movilidad, tamaño y que tiene como característica un núcleo central , cuatro flagelos y una membrana ondulante la hacen muy fácilmente reconocible al microscopio por el ojo de un ginecólogo entrenado. De la misma manera, de no poder hacerse en la consulta se hace en el laboratorio. No se utiliza el cultivo de flujo sino el examen directo del mismo para hacer el diagnóstico.

El síntoma más característico es el flujo abundante y muy fétido (maloliente) de color amarillo verdoso que mancha la ropa interior. Se acompaña muchas veces de prurito vulvar y ardor al orinar (disuria).

Solamente un médico especialista podrá evaluar e indicar la terapéutica adecuada.

El tratamiento es igual al flujo por el complejo GAMM.

La promiscuidad sexual es como en todas las infecciones genitales, un factor de riesgo.

Si sospecha que está infectada notifique a sus parejas y no mantenga relaciones sexuales.

El uso del preservativo antes de iniciada la relación sexual impide la transmisión de esta infección. 

Flujo por Hongos. Micosis

El flujo micótico es de característica muy particular, suele presentarse lechoso o pastoso similar a la ricota, de olor desagradable pero no penetrante. En la mayoría de los casos se acompaña de picazón en la vulva, vulvitis micótica, de intensidad variable, llegando a producir una gran hinchazón y enrojecimiento de la zona, con ardor intenso y molestias al orinar. En muchas pacientes los episodios son muy frecuentes y la solución no suele ser fácil.

La micosis genital es una patología muy frecuente en mujeres de todas las edades y son infecciones oportunistas. Esto significa, que para poder infectarse con hongos, deben darse ciertas condiciones en el huésped (paciente) que deterioren al menos transitoriamente su estado inmunológico o del ecosistema local. Este quebrantamiento puede darse por causas generales o locales.

La vagina en un órgano que normalmente se encuentra colonizado por bacterias y hongos de manera similar a lo que ocurre con las otras cavidades del cuerpo. Los microorganismos involucrados en esta convivencia se encuentran en un equilibrio ecológico sensiblemente inestable. Los hongos vaginales, especialmente la Cándida Albicans se encuentra colonizando la vagina de casi un 50% de la población. El intestino es un reservorio natural de la Cándida y la colonización del ano a la vagina es frecuente. Cualquier factor local o sistémico que rompa el equibrio ecológico podrá determinar que la balanza se incline hacia un mayor desarrollo de la flora micótica local o infectante.

La transmisión sexual es también una vía de contaminación y de infección. Las relaciones ano-genitales aumentan este riesgo.

Los factores que pueden producir estos cambios a nivel general son por ejemplo el embarazo o algunas enfermedades como la diabetes, problemas oncológicos y el SIDA. El tratamiento de otras patologías con corticoides o drogas inmunosupresoras también alteran el ecosistema local. El uso de antibióticos para tratar infecciones respiratorias, urinarias, dentales o de otras localizaciones es motivo suficiente para alterar la flora vaginal y hacer que los hongos proliferen generando las típicas molestias. El estado premenstrual, los cambios climáticos, el cambio de hábitos higiénicos, el uso de ropa interior de materiales sintéticos o ropa muy ajustada también son factores predisponentes. Los espermicidas utilizados en los preservativos pueden alterar el medio vaginal facilitando la proliferación micótica.

El diagnóstico se puede hacer en el consultorio del ginecólogo por el estudio del flujo mirado al microscopio por un médico entrenado. Es útil el cultivo del flujo.

Para el tratamiento se utilizan cremas y óvulos vaginales en base a dos agentes antimicóticos, la Nistatina y los derivados Imidazólicos ( Miconazol, Clotrimazol, Econazol, etc). Los medicamentos de uso general son menos usados en estas patologías pero el más efectivo y común es el Fluconazol, que se usa en dosis única de 150 mg.