Enfermedades benignas del Cuello Uterino.
Dr. Alejandro M. Salvó para Ginecosalud
El cuello del útero es una de las más frecuentes zonas de localización de patologías en la mujer.
Fuera del carcinoma existe una variedad de patologías algunas de ninguna peligrosidad y otras que corresponden a lesiones precursoras del cáncer.
Gracias a la realización del Papanicolaou y la colposcopia de rutina éstas se descubren en forma temprana pudiendo así tratarse rápidamente (ver colposcopia) . Estos procedimientos, sobre todo el Papanicolaou, deben realizarse alejados de la menstruación y sin haber mantenido relaciones sexuales en las ultimas 48 hs., ni haberse aplicado duchas vaginales o colocado óvulos o cremas intravaginales.
Con el Papanicolaou es posible reconocer alteraciones incluso no visibles en el cuello uterino, mientras que la colposcopia permite visualizar cambios en el color de su mucosa generando imágenes que orientarán a un diagnóstico o bien el lugar exacto para tomar una biopsia y determinar la causa de de las mismas.
La clasificación de los Papanicolaou en grados I, II, II, IV y V ya no se usa corrientemente y de estar presente en un informe debe ser únicamente interpretada por el ginecólogo.
La correlación entre el PAP y la colposcopia no siempre es equivalente, ambos métodos son operadores dependientes y tienen falsos positivos y negativos. La suma de ambos estudios brinda una amplia seguridad para el diagnóstico de las lesiones del cuello uterino, sobre todo de las precursoras del cáncer.
Las alteraciones benignas del cuello del útero incluyen:
Ascus.
Este es un diagnóstico emitido en algunos informes de Papanicolaou y corresponde a las siglas en inglés de Atypical Squamous Cell Undeterminated Significance, Células Atípicas de Significado No Determinado. Se lo relaciona con posibles lesiones intraepiteliales y obliga a ahondar en el estudio colposcópico con biopsia del cuello uterino.
Asch
Este es también un diagnóstico emitido en algunos informes de Papanicolaou, en esta categoría se incluyen los casos con células escamosas atípicas con cambios sugestivos, pero no concluyentes de HSIL ( lesión intraepitelial de alto grado).
Cervicitis.
Estas son alteraciones inflamatorias del cuello uterino. Se denominan exocervicitis si corresponden a la parte externa del cuello llamada exocervix y endocervicitis si corresponden a la parte interna llamada endocervix. Las exocervicitis se curan generalmente con tratamientos locales, mientras que las endocervicitis requieren de la realización previa de un cultivo de gérmenes para identificar el agente causal y luego instaurar un tratamiento con antibióticos, generalmente por vía bucal.
Ectopia.
Esto más que una alteración es una variedad normal del cuello y consiste en la localización de la mucosa endocervical extendida al territorio exocervical. No requiere tratamiento, salvo si estuviera inflamado o fuera de fácil sangrado.
Endometriosis.
El nombre endometriosis proviene de endometrio, que es el recubrimiento mucoso interno del útero responsable de producir la menstruación y de anidar al huevo fecundado. Se denomina endometriosis a una enfermedad benigna que afecta a las mujeres desde la menarca hasta la menopausia, caracterizada por la presencia de focos de endometrio fuera del útero llamados implantes endometriosicos. Este tejido tiene la particularidad de reaccionar de la misma manera a los estímulos hormonales que el endometrio mismo, siendo esta la base de su patología. Puede localizarse en diversas partes del cuerpo fundamentalmente en la cavidad pelviana y cuello uterino. (ver endometriosis).
Pólipos.
Son crecimientos de tejido en forma de dedo que pueden tener una base ancha o pediculada. Pueden medir más de 20 mm, pero generalmente son descubiertos antes de alcanzar los 10 mm. Deben diferenciarse los originados en el cuello uterino de los provenientes del endometrio. Son raramente malignos y su extirpación suele realizarse en el consultorio, salvo en casos especiales que es preferible extraerlos en quirófano, muchas veces por histeroscopía debido al riesgo de sangrado.
Fibromas.
Son formaciones benignas y al igual que los ubicados en otras partes del útero, pueden alcanzar gran tamaño. Se distinguen de éstos últimos en que las hormonas no modifican su crecimiento.
Condilomas.
Son lesiones de tipo verrugosas producidas por la infección del virus del papiloma humano (HPV). (ver HPV).
Huevos o quistes de Naboth.
Son formaciones producidas por la retención de la secreción producida por el epitelio del cuello uterino. Al obstruirse la salida normal de la secreción mucosa, ésta se acumula en forma de globos llamados quistes o huevos de Naboth, pudiendo alcanzar varios centímetros. Estos quistes son vistos a simple vista o con el colposcopio e incluso ser visualizados en las ecografías ginecológicas transvaginales. Son siempre benignos, requieriendo tratamiento sólo en casos especiales, que por su tamaño pudieran obstruir la salida de la menstuación.
Erosiones, úlceras, etc.
Estas lesiones pueden ser traumáticas o por infecciones específicas como la sífilis el herpes u otras.
Las imágenes colposcópicas anormales como las denominadas: mosaico, base, leucoplasia, etc, siempre serán biopsiadas para determinar su origen. Si bien pueden corresponder a lesiones malignas, los diagnósticos más frecuentes de lesiones benignas son:
Metaplasia.
Metaplasia escamosa. Epitelios metaplásicos. Es la transformación o reemplazo de un tipo de epitelio por otro. Esto ocurre en forma corriente en varios tejidos del cuerpo. En el cuello uterino es normal y puede ser madura o inmadura. La zona donde se produce este cambio es conocida como zona de transformación y es aquí donde suele iniciarse el desarrollo de los cánceres, sin que esto signifique un riesgo.
Epitelios anómalos o metaplásicos anómalos.
Son alteraciones benignas del epitelio cervical. Son cambios en la arquitectura del tejido pero con células normales. No están relacionados con cáncer ni afecciones peligrosas, no requieren tratamiento, excepto por razones que podríamos llamar cosméticas, es decir, tratar la zona que motivó la biopsia para que ésta no vuelva a ser identificada y el cuello uterino se vea normal.
Queratosis.
El término viene de queratina. En el cuello uterino la mucosa no presenta normalmente células queratinizadas y si lo hiciera se denomina queratosis. Es un trastorno benigno que no requiere tratamiento y no obedece específicamente a una causa determinada. En los grandes prolapsos el contacto del cuello uterino con el exterior produce la queratinización de su superficie.
Cervicitis crónicas.
Son alteraciones inflamatorias inespecíficas del tejido que suelen ser hallazgos comunes en muestras de biopsias de cuello uterino. No producen síntomas y no requieren tratamiento. Muchas veces se asocia o es consecuencia de otras lesiones concomitantes de importancia clínica.
Lesiones intraepiteliales de bajo y alto grado.
Su grado se establece efectuando una biopsia de la zona sospechosa del cuello uterino y estableciendo la característica de maduración de las células, su diferenciación, la forma en que el tejido se encuentra estratificado y las anormalidades de los núcleos de las células. Las lesiones de alto grado afectan una mayor proporción del espesor epitelial y están íntimamente relacionadas con el virus del HPV y el desarrollo del cáncer de cuello uterino
Lesiones intraepiteliales de bajo grado, sus siglas son SIL ó LIE de bajo grado ó LSIL. Estas lesiones fueron también conocidas como displasia leve, NIC I, CIN I
Lesiones intraepiteliales de alto grado, sus siglas son SIL ó LIE de alto grado ó HSIL. Estas lesiones fueron también conocidas como displasia moderada, displasia intensa o grave, carcinoma in situ, NIC II, NIC III, CIN II, CIN III.