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Leche Materna. Propiedades

¿Lo Mejor?

Violeta Vaz para GinecoSalud

Puericultora-Doula

Docente de la Carrera en Puericultura y Crianza de la ACADP

Docente de la Formación en Primera Infancia y Crianza.

www.panzaycrianza.com.ar

Al decir "leche" y aunque sea "leche materna", los adultos estamos acostumbrados a relacionar y pensar que todas las leches son mas o menos lo mismo. La leche humana, la leche de vaca, la leche de soja, la leche de coco. Y sin embargo nada tiene que ver una sustancia con la otra, ni pueden reemplazarse entre sí. La leche humana es un tejido vivo, y los especialistas cada vez encontramos menos motivos sensatos para comprarla con la leche de fórmula o con la leche de vaca. La leche humana es la sustancia que eligió la naturaleza para nutrir óptimamente a la cría humana que en nada se parece al ternero. Al tener la información inmunitaria de la madre, el recién nacido cuenta, en su leche, con todos los anticuerpos que su madre desarrolló a lo largo de su vida. La leche materna es responsables de las respuestas inmunológicas y antiinfecciosas mediadas por células, de la síntesis de lactoferrina, lisozina, complemento y porstaglandinas. Estas células no son destruidas en el tracto gastrointestinal del bebé y conservan toda su capacidad fagocítica. Por lo tanto, en el bebé recién nacido son las células y las inmunoglobulinas maternas las responsables de protegerlo de la sobreestimulación antigénica. La leche humana contiene proteínas, azúcares, grasas, minerales, vitaminas, hormonas y enzimas, se encuentran en la concentración ideal para el óptimo crecimiento del bebé y en la exacta proporción entre los componentes (otras leches al tener mayor concentración de algunos nutrientes generan una sobrecarga renal y cardíaca en el bebé)

Además Existen en la leche materna elementos esenciales que el bebé aún no está capacitado para sintetizar y que no recibiría de otra fuente (taurina, ácidos grasos, hormonas, enzimas). Y por su puesto no existen en las otras leches los componentes inmunitarios y las propiedades especificas de sus proteínas, para nuestra especie.

Durante todo el primer año vida, la leche materna es el alimento principal para el niño, incluso luego de comenzar a ingerir alimentos sólidos. Darle jugos, aguas, papillas y semisólidos antes de tiempo no hacen más que perder calidad nutritiva y calorías en la alimentación de los niños, porque estaríamos desplazando a la leche materna, que el primer año de vida es muy superior que cualquier otro alimento (incluidas leches y papillas)

La leche de mamá, siempre esta disponible, no se acaba y el bebé se puede calmar en el acto. Además dar la teta es lo mas parecido a ofrecerle un útero externo que el niño necesita luego de su nacimiento. La especia humana nace inmadura, necesita replicar el útero materno en los brazos de sus padres hasta que aprenda a incorporarse y hasta que adquiera ciertas libertades.

Los beneficios de la lactancia son innumerables, incluso para la familia, para la sociedad, para la economía mundial. En salud, comodidad y vínculo. Los beneficios para la salud del amamantamiento se pueden extender a las madres también. Según el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología, el amamantamiento extendido reduce el riesgo del cáncer ovárico y del cáncer de pecho. Los nuevos estudios también han encontrado que las mujeres que amamantan enfrentan un riesgo más bajo de la diabetes iniciada en la adultez del tipo 2, y ellas parecen tener un riesgo más bajo de desarrollar osteoporosis más adelante en la vida.

Sin embargo "defender" la lactancia materna ante otras leches es absurdo, ya que la leche de fórmula es un remedio que debe ser indicado por el médico como cualquier droga y la leche materna es un fin en sí mismo.

En una misma toma la composición de la leche va a cambiando, de hecho la composición de la leche nunca es igual. Cambia a lo largo del día, cambia de un pecho al otro y también a lo largo de la mamada. Siempre se está reajustando a las necesidades del niño, las cuales también van cambiando. A lo largo de la mamada el tenor graso de la leche va aumentando, por eso es tan importante dejar al niño mamar de un pecho todo lo que desee, y así asegurarnos de que está llegando a ingerir la leche más grasosa.

El famoso provechito sólo es necesario hacerlo cuando vemos al bebé incómodo o molesto. Si el niño está bien prendido al pecho no tiene porqué tragar aire y por lo tanto no tendrá gases que liberar. Si despertamos al bebé para que haga provechito seguramente entraremos en un círculo de nunca acabar, agotador para mamá y bebé. El niño no corre peligro si no le hacemos hacer provechito. Al contrario, debemos dejarlo descansar,  siempre boca arriba. Y si quedó aire saldrá solo con los movimientos naturales del bebé.

Desde ya que una mamá que no desea amamantar también debe ser apoyada y acompañada en su decisión. Pero lo que me parece importante del cambio de paradigma es que aquella mujeres que sí desean amantar a sus hijos tengan el apoyo y la información necesaria. Porque una mujer que pudo gestar y parir es realmente improbable que no pueda amantar. Sí se necesita de guía y contención profesional.