Cáncer de Vagina
Dr. Alejandro M. Salvó para GinecoSalud
El cáncer de vagina es infrecuente, ocupando alrededor del 2% de los tumores malignos ginecológicos.
Existen dos tipos de tumores que pueden afectar la vagina, los secundarios, producto de la invasión de otros cánceres que han infiltrado el tejido vaginal, como por ejemplo el cuello del útero, el endometrio, el ovario y la vulva, entre otros, y los primarios que son aquellos originados en los tejidos propios de la vagina.
El cáncer de vagina propiamente dicho o primario ocurre generalmente después de los 60 años.
Este puede originarse en cualquiera de los tejidos que conforman el tubo vaginal. El tejido más superficial denominado epitelio o mucosa vaginal, da origen a más del 98% de estos tumores. La mayor parte de este epitelio está formado por células llamadas planas o escamosas, que conforman un tejido similar a la mucosa bucal, produciendo el 85% de los cánceres, llamados carcinomas escamosos. Una muy pequeña parte del tejido superficial de la vagina puede contener glándulas productoras de secreciones, que pueden desarrollar tumores llamados adenocarcinomas. Estos dos tipos de cánceres, son muy diferentes entre si en todos sus aspectos. Hay también, una capa más profunda de la vagina, formada por músculo, que podría dar origen a formaciones cancerosas especiales.
Durante la década de los años 50 se utilizó un medicamento para la prevención de abortos, llamado Dietilestilbestrol (DES). Algunas mujeres nacidas de madres que usaron este medicamento, desarrollaron un tipo especial de adenocarcinoma llamado “adenocarcinoma de células claras”.
La edad de incidencia de este tumor es antes de los 30 años.
También se asocia el uso de este fármaco en embarazadas, a la formación de tejido glandular vaginal llamado “adenosis vaginal” en las hijas de las madres expuestas.
Los carcinomas escamosos de vagina no se forman en forma espontánea. Al igual que ocurre en el cuello uterino, existen lesiones precursoras. Estas lesiones llamadas VAIN (del inglés Vaginal Intraepithelial Neoplasia) o SIL (del ingles Squamous Intraepithelial Lesions ), se asocian generalmente a la infección con el virus HPV. Este virus perteneciente a una gran familia de más de 100 integrantes diferentes de HPV, 30 de ellos con afectación genital, tiene algunos tipos conocidos con actividad oncogénica (productora de cáncer), algunos de estos son los N° 16,18,31,33,35 y 45.
Las Lesiones Intraepiteliales de vagina son difíciles de ver en un examen corriente de control ginecológico. Cuando éstas se encuentran muy cerca del cuello uterino, pueden ser vistas en la colposcopia, pero la mayoría de las veces, ocurre que el espéculo (dispositivo plástico o de metal utilizado para la apertura a través de un tornillo de la vagina), oculta gran parte de la mucosa vaginal. Es aquí, donde el examen de Papanicolaou suma nuevamente beneficios en la detección de lesiones precursoras de cáncer genital. Las células descamadas de las lesiones precursoras de tumores vaginales son muchas veces detectadas con este método, obligando así al profesional a agudizar la búsqueda de las mismas.
Como en todas las enfermedades, la prevención es la mejor acción metodológica. El tratamiento de estas lesiones precursoras es más simple y menos costoso que el del cáncer vaginal. Las lesiones intraepiteliales podrán ser de bajo o alto grado. Estas últimas, relacionadas con la posible progresión al cáncer. Se utiliza para su tratamiento de las lesiones de alto grado, después del diagnóstico por biopsia de la lesión; la radiocirugía con ansa de leep o la resección quirúrgia. Las lesiones de bajo grado, se podrán destruir con laser, radiocirugía , electrocoagulación o tratamientos locales destructivos con ácido tricloroacético o 5 fluorouracilo.
El tratamiento del cáncer de vagina depende del tipo de tumor, del estadio evolutivo de la enfermedad y del estado general de la paciente.
En líneas generales, el tratamiento del cáncer de vagina va, desde una resección amplia de la zona afectada , de una vaginectomia total (resección completa de la vagina), una vaginectomia radical con extracción de los ganglios pelvianos, hasta grandes cirugías que incluyen la extirpación de órganos contiguos afectados. Todos los tratamientos quirúrgicos podrán combinarse con terapia radiante intravaginal y pelviana externa. En los casos en los cuales la cirugía no fuera posible, o bien los protocolos de los centros asistenciales así lo establezcan, se podrá realizar radioterapia intravaginal en los estadios iniciales como única alternativa terapéutica.